2 lunes
Blanco
Fiesta,
LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
MR p. 675 [690] / Lecc. I p. 993
Los orientales llaman a esta fiesta Hipapante-El Encuentro. El Señor,
niño, es presentado en el Templo. Simeón y Ana, movidos por el
Espíritu Santo, dan testimonio de lo que es Cristo. Simeón dice que
será Luz de los pueblos; por eso las candelas. Hoy se clausuran
las solemnidades de la Manifestación o Epifanía del Señor.
BENDICIÓN DE LAS CANDELAS Y PROCESIÓN
MR pp. 672-674 [687-690]
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 47, 10-11
Meditamos, Señor, los dones de tu amor, en medio de tu templo.
Tu alabanza llega hasta los confines de la tierra como tu fama.
Tu diestra está llena de justicia
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, suplicamos humildemente a tu
majestad que así como en este día fue presentado al templo tu
Unigénito en su realidad humana como la nuestra, así nos concedas,
con el espíritu purificado, ser presentados ante ti. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Entrará en el santuario el Señor, a quien ustedes buscan.]
Del libro del profeta Malaquías 3, 1-4
Esto dice el Señor: “He aquí que yo envío a mi mensajero.
Él preparará el camino delante de mí. De improviso entrará en
el santuario el Señor, a quien ustedes buscan, el mensajero de la
alianza a quien ustedes desean. Miren: Ya va entrando, dice el
Señor de los ejércitos.
¿Quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién quedará
en pie cuando aparezca? Será como fuego de fundición, como
la lejía de los lavanderos. Se sentará como un fundidor que
refina la plata; como a la plata y al oro, refinará a los hijos de
Leví y así podrán ellos ofrecer, como es debido, las ofrendas
al Señor. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de
Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos”.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 23
R. El Señor es el rey de la gloria.
¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos,
porque va a entrar el rey de la gloria! R.
¿Y quién es el rey de la gloria? Es el Señor, fuerte y poderoso,
el Señor, poderoso en la batalla. R.
¡Puertas, ábranse de par en par, agrándense, portones eternos,
porque va a entrar el rey de la gloria! R.
Y ¿quién es el rey de la gloria? El Señor, Dios de los ejércitos,
es el rey de la gloria. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 2, 32
R. Aleluya, aleluya.
Tú eres, Señor, la luz que alumbra a las naciones y la gloria
de tu pueblo, Israel. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Mis ojos han visto al Salvador.]
Del santo Evangelio según san Lucas 2, 22-40
Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la
ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para
presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo
primogénito varón será consagrado al Señor, y también para
ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.
Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo
y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él
moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría
sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu,
fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús
para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos
y bendijo a Dios, diciendo:
“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que
me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al
que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra
a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.
[El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes
palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le
anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento
de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción,
para que queden al descubierto los pensamientos de todos los
corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”.
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu
de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido
siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No
se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios
con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando
gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban
la liberación de Israel.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se
volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo
y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios
estaba con él.] Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: • La fiesta de la Presentación del Señor
en el templo, cuarenta días después de su nacimiento,
pone ante nuestros ojos un momento particular de la
vida de la Sagrada Familia. Según la ley mosaica, María
y José llevan al niño Jesús al templo de Jerusalén
«para ofrecerlo al Señor» (Cfr. Lc 2, 22). Simeón y Ana,
inspirados por Dios, reconocen en aquel Niño al tan
esperado Mesías y profetizan sobre él. Estamos ante
un misterio, sencillo y a la vez solemne, en el que la
santa Iglesia celebra a Cristo, el Consagrado del Padre,
primogénito de la nueva humanidad… • El oráculo
del profeta Malaquías evoca la intensidad del deseo
que animó la espera del pueblo judío a lo largo de los
siglos. La Carta a los Hebreos nos presenta a Cristo
–nuestro «sumo sacerdote, compasivo y fiel»– como el
mediador que une a Dios y al hombre, y que expía los
pecados del pueblo (Hb 2, 17). Siendo todavía niño,
comienza a avanzar por el camino de la obediencia,
que recorrerá hasta las últimas consecuencias (Hb
5, 7-9)… • La primera persona que se asocia a Cristo
en el camino de esta obediencia salvadora y ejemplar,
es su madre, María, Madre de Aquel que será «signo
de contradicción» que le traspasará el alma como
una espada (Cfr. Lc 2, 32. 34). Al llevar a su Hijo
a Jerusalén, la Virgen Madre lo ofrece a Dios como
verdadero Cordero que quita el pecado del mundo,
lo pone en manos de Simeón y de Ana como anuncio
de redención, y lo presenta a todos como luz para
avanzar por el camino seguro de la verdad y del amor.
[Sintetizado de: BXVI, Homilía, 2-II-2006].
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que te sea grata, Señor, la ofrenda de tu Iglesia desbordante
de alegría, tú que quisiste que tu Unigénito te fuera ofrecido,
como Cordero inmaculado, para la vida del mundo. Él, que vive
y reina por los siglos de los siglos.
PREFACIO: El misterio de la Presentación del Señor.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno.
Porque al ser presentado hoy en el templo tu Hijo, eterno
como tú, fue proclamado por el Espíritu Santo gloria de Israel y
luz de las naciones.
Por eso, nosotros, al acudir hoy llenos de júbilo al encuentro
del Salvador, te alabamos con los ángeles y los santos, diciendo
sin cesar: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 2, 30-31
Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has puesto ante la
vista de todos los pueblos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, por este santo sacramento que acabamos de recibir, lleva
a su plenitud en nosotros la obra de tu gracia, tú, que colmaste las
esperanzas de Simeón; para que, así como él no vio la muerte sin
que antes mereciera tener en sus brazos a Cristo, así nosotros, al
salir al encuentro del Señor, merezcamos alcanzar la vida eterna.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Jubileo Circular: Lunes 2 y Martes 3 y Miércoles 4:
Santo Tomás Moro, Jesús Nuestra Pascua, Sagrado
Corazón (S. L.), Nacimiento de Jesús, La Divina
Providencia (Arcos 3ª Sección) Señor del Monte
(Jocotepec), Pacana O Castro Urdiales, María Reina,
(Ameca).