1° domingo
Verde
IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
MR p. 416 [414] / Lecc. I p. 33. LH Semana IV del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 105, 47
Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para
que podamos agradecer tu poder santo y nuestra gloria sea alabarte.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor Dios nuestro, adorarte con toda el alma
y amar a todos los hombres con afecto espiritual. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Dejaré, en medio de ti, un puñado de gente pobre y humilde.]
Del libro del profeta Sofonías 2, 3; 3, 12-13
Busquen al Señor, ustedes los humildes de la tierra, los
que cumplen los mandamientos de Dios. Busquen la justicia,
busquen la humildad. Quizá puedan así quedar a cubierto el
día de la ira del Señor.
“Aquel día, dice el Señor, yo dejaré en medio de ti, pueblo
mío, un puñado de gente pobre y humilde. Este resto de Israel
confiará en el nombre del Señor. No cometerá maldades ni
dirá mentiras; no se hallará en su boca una lengua embustera.
Permanecerán tranquilos y descansarán sin que nadie los
moleste”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 145
R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino
de los cielos.
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace
justicia al oprimido; él proporciona pan a los hambrientos y
libera al cautivo. R.
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama
el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado. R.
A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del
inicuo. Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina
por siglos. R.
SEGUNDA LECTURA
[Dios ha elegido a los débiles del mundo.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 1, 26-31
Hermanos: Consideren que entre ustedes, los que han sido
llamados por Dios, no hay muchos sabios, ni muchos poderosos,
ni muchos nobles, según los criterios humanos. Pues Dios ha
elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios;
a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los
insignificantes y despreciados del mundo, es decir, a los que no
valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que
nadie pueda presumir delante de Dios.
En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo
Jesús, a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra
santificación y nuestra redención. Por lo tanto, como dice la Escritura:
El que se gloría, que se gloríe en el Señor. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 12
R. Aleluya, aleluya.
Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande
en los cielos. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Dichosos los pobres de espíritu.]
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió
al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos.
Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:
“Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino
de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque
serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán
misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a
Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará
hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan
y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y
salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”.
Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Invoquemos con corazón sincero y plegaria ferviente
a Dios Padre, fuente y origen de todo bien:
A Cada invocación responderemos:
Escúchanos, Señor.
1. Por la santa Iglesia, reunida aquí en el nombre
del Señor y extendida por todo el mundo, roguemos
al Señor.
2. Por nuestra Patria, por su prosperidad y por la
de todos los que en ella habitan, roguemos al Señor.
3. Por los que están de viaje, por los enfermos y
prisioneros, por los pobres y por todos los que sufren,
roguemos al Señor.
4. Por nuestros hermanos difuntos, para que Dios los
reciba en su Reino de luz y felicidad, roguemos al Señor.
Dios nuestro, que has prometido a los pobres y
sencillos la felicidad del Reino eterno, no permitas
que tus fieles se dejen seducir por los engaños del
mundo, antes bien –a semejanza de los humildes del
Evangelio– sigan con fidelidad a su Esposo y Señor, y
experimenten así la fuerza de su Espíritu. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, complacido, estos dones que ponemos sobre
tu altar en señal de nuestra sumisión a ti y conviértelos en el
sacramento de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Sal 30, 17-18
Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame por tu misericordia.
A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Señor, que, alimentados con el don de nuestra
redención, este auxilio de salvación eterna afiance siempre nuestra
fe en la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Encuentro del Obispo con Movimientos
Juveniles (Pastoral Juvenil)