20 viernes
Morado
FERIA DESPUÉS DE CENIZA
MR p. 198 [207] / Lecc. I p. 701
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 29, 11
El Señor me escuchó, tuvo misericordia de mí; el Señor vino
en mi ayuda.
ORACIÓN COLECTA
Te pedimos, Señor, que tu bondad nos ayude a continuar las
obras penitenciales que hemos comenzado, para que la austeridad
exterior que practicamos vaya siempre acompañada por la sinceridad
de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los
siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Este es el ayuno que yo quiero.]
Del libro del profeta Isaías 58, 1-9a
Esto dice el Señor; “Clama a voz en cuello y que nadie te
detenga. Alza la voz como trompeta. Denuncia a mi pueblo sus
delitos, a la casa de Jacob sus pecados.
Me buscan día a día y quieren conocer mi voluntad, como si
fuera un pueblo que practicara la justicia y respetara los juicios
de Dios. Me piden sentencias justas y anhelan tener cerca a Dios.
Me dicen todos los días: ‘¿Para qué ayunamos, si tú no nos ves?
¿Para qué nos sacrificamos, si no te das por enterado?’
Es que el día en que ustedes ayunan encuentran la forma de
hacer negocio y oprimen a sus trabajadores. Es que ayunan, sí,
para luego reñir y disputar, para dar puñetazos sin piedad.
Ese no es un ayuno que haga oír en el cielo la voz de ustedes.
¿Acaso es éste el ayuno que me agrada? ¿Es ésta la mortificación
que yo acepto del hombre: encorvar la cabeza como un junco
y acostarse sobre saco y ceniza? ¿A esto llaman ayuno y día
agradable al Señor?
El ayuno que yo quiero de ti es éste, dice el Señor: Que rompas
las cadenas injustas y levantes los yugos opresores; que liberes
a los oprimidos y rompas todos los yugos; que compartas tu pan
con el hambriento y abras tu casa al pobre sin techo; que vistas
al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano.
Entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán de prisa
tus heridas; te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor
cerrará tu marcha.
Entonces clamarás al Señor y te responderá; lo llamarás y te
dirá: ‘Aquí estoy’ ”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 50
R. A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate
de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y
purifícame de mis pecados. R.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes
mis pecados. Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus
ojos era malo. R.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera
un holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito te presento,
y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Am 5, 14
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Busquen el bien y no el mal, para que vivan, y el Señor estará
con ustedes. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
EVANGELIO
[Cuando les quiten al esposo, entonces ayunarán.]
Del santo Evangelio según san Mateo 9, 14-15
En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y
le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras
nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo
pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos?
Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí
ayunarán”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Al contestar a la pregunta de los
discípulos del Bautista acerca del ayuno, Jesús no se
queda en apariencias y exterioridades. Ellos, austeros
como su maestro, reciben del Señor una respuesta
bastante desconcertante: el tiempo de su vida terrena
es como una “gran fiesta de bodas”, y en las bodas no
se estila ayunar. Cristo es el «Novio» de los esponsales
de Dios con su nuevo pueblo. Con Él se inauguran
los tiempos mesiánicos. Después de la resurrección
–«cuando el Esposo les sea quitado»– entonces sus
seguidores sí tendrán muchos motivos para ayunar.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que este santo sacrificio que te ofrecemos en este tiempo
de Cuaresma nos haga más gratos a tus ojos y más generosos en
la práctica de la penitencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 24, 4
Muéstranos, Señor, tus caminos, enséñanos tus senderos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te pedimos, Dios todopoderoso, que la participación en este
sacramento nos purifique de todo pecado y nos disponga a recibir
los dones de tu bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Que tu pueblo, Dios misericordioso, agradezca continuamente
tus obras maravillosas y mientras peregrina guiado por las antiguas
observancias, haz que merezca llegar un día a contemplarte
eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.