Lectura del Día

Lecturas










20 de febrero del 2026

20 viernes
Morado

FERIA DESPUÉS DE CENIZA
MR p. 198 [207] / Lecc. I p. 701

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 29, 11

El Señor me escuchó, tuvo misericordia de mí; el Señor vino en mi ayuda.

ORACIÓN COLECTA

Te pedimos, Señor, que tu bondad nos ayude a continuar las obras penitenciales que hemos comenzado, para que la austeridad exterior que practicamos vaya siempre acompañada por la sinceridad de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Este es el ayuno que yo quiero.]
Del libro del profeta Isaías 58, 1-9a
Esto dice el Señor; “Clama a voz en cuello y que nadie te detenga. Alza la voz como trompeta. Denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados.
Me buscan día a día y quieren conocer mi voluntad, como si fuera un pueblo que practicara la justicia y respetara los juicios de Dios. Me piden sentencias justas y anhelan tener cerca a Dios. Me dicen todos los días: ‘¿Para qué ayunamos, si tú no nos ves? ¿Para qué nos sacrificamos, si no te das por enterado?’ Es que el día en que ustedes ayunan encuentran la forma de hacer negocio y oprimen a sus trabajadores. Es que ayunan, sí, para luego reñir y disputar, para dar puñetazos sin piedad. Ese no es un ayuno que haga oír en el cielo la voz de ustedes. ¿Acaso es éste el ayuno que me agrada? ¿Es ésta la mortificación que yo acepto del hombre: encorvar la cabeza como un junco y acostarse sobre saco y ceniza? ¿A esto llaman ayuno y día agradable al Señor?
El ayuno que yo quiero de ti es éste, dice el Señor: Que rompas las cadenas injustas y levantes los yugos opresores; que liberes a los oprimidos y rompas todos los yugos; que compartas tu pan con el hambriento y abras tu casa al pobre sin techo; que vistas al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano. Entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán de prisa tus heridas; te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará tu marcha.
Entonces clamarás al Señor y te responderá; lo llamarás y te dirá: ‘Aquí estoy’ ”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 50

R. A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias. Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados. R.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados. Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo. R.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito te presento, y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Am 5, 14

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Busquen el bien y no el mal, para que vivan, y el Señor estará con ustedes. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

EVANGELIO

[Cuando les quiten al esposo, entonces ayunarán.]
Del santo Evangelio según san Mateo 9, 14-15
En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: Al contestar a la pregunta de los discípulos del Bautista acerca del ayuno, Jesús no se queda en apariencias y exterioridades. Ellos, austeros como su maestro, reciben del Señor una respuesta bastante desconcertante: el tiempo de su vida terrena es como una “gran fiesta de bodas”, y en las bodas no se estila ayunar. Cristo es el «Novio» de los esponsales de Dios con su nuevo pueblo. Con Él se inauguran los tiempos mesiánicos. Después de la resurrección –«cuando el Esposo les sea quitado»– entonces sus seguidores sí tendrán muchos motivos para ayunar.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que este santo sacrificio que te ofrecemos en este tiempo de Cuaresma nos haga más gratos a tus ojos y más generosos en la práctica de la penitencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 24, 4

Muéstranos, Señor, tus caminos, enséñanos tus senderos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Dios todopoderoso, que la participación en este sacramento nos purifique de todo pecado y nos disponga a recibir los dones de tu bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO

Que tu pueblo, Dios misericordioso, agradezca continuamente tus obras maravillosas y mientras peregrina guiado por las antiguas observancias, haz que merezca llegar un día a contemplarte eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.