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17 de febrero del 2026

17 martes
Blanco

Feria o LOS SIETE SANTOS FUNDADORES DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS DE LA VIRGEN MARÍA
MR pp. 683 y 926 [699 y 965] / Lecc. I p. 617

Hacia el año 1233 siete comerciantes florentinos se retiraron al tranquilo monte Senario, para llevar una vida fraternal de pobreza y penitencia, contemplando la pasión del Señor bajo la protección de la santísima Virgen María. La gente los llamó “Siervos de María” o “Servitas”.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 15, 5

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz; tú, Señor, me devuelves mi heredad.

ORACIÓN COLECTA

Señor, infunde bondadoso en nosotros el espíritu de piedad con el que estos santos fundadores veneraron con tanto fervor a la Madre de Dios, y condujeron a tu pueblo hacia ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Dios no le pone tentaciones a nadie.]
De la carta del apóstol Santiago 1, 12-18
Hermanos: Dichoso el hombre que sufre la tentación, porque después de superarla, recibirá en premio la corona de la vida, que Dios ha prometido a los que lo aman.
Que nadie diga, cuando sufre una tentación, que es Dios el que lo tienta, porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni pone él mismo a nadie en tentación. Más bien, cuando alguno es tentado, es su propia concupiscencia la que lo arrastra y lo seduce. La concupiscencia concibe y da a luz al pecado; y el pecado, cuando madura, engendra la muerte.
No se equivoquen, queridos hermanos: Todo beneficio y todo don perfecto viene de lo alto, del creador de la luz, en quien no hay ni cambios ni sombras. Por su propia voluntad nos engendró por medio del Evangelio, para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus creaturas. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 93

R. Señor, dichoso aquel a quien tú educas.
Señor, dichoso aquel a quien tú educas y enseñas a cumplir tus mandamientos; cuando lleguen las horas de desgracia, no perderá el sosiego. R.
Jamás rechazará Dios a su pueblo ni dejará a los suyos sin amparo. Hará justicia al justo y dará un porvenir al hombre honrado. R. Cuando me hallaba al borde del sepulcro, tu amor, Señor, me conservó la vida; cuando se multiplican mis problemas, en tus consuelos hallo mi delicia. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 23

R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes.]
Del santo Evangelio según san Marcos 8, 14-21
En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: “Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes”. Entonces ellos comentaban entre sí: “Es que no tenemos panes”. Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: “¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?” Ellos le contestaron: “Doce”. Y añadió: “¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?” Le respondieron: “Siete”. Entonces él dijo: “¿Y todavía no acaban de comprender?” Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: Sin duda era doloroso para Jesús comprobar que sus discípulos, a pesar de su situación privilegiada, estaban prácticamente al mismo nivel de incomprensión que el resto de la gente. La cuestión más difícil aquí es determinar qué quiere decir Él con la palabra «levadura». Los judíos solían considerarla como símbolo de hipocresía, caducidad o corrupción. Por eso la pascua israelita debía celebrarse «con panes ácimos», es decir, sin levadura. Lo mismo ha de decirse de la pascua cristiana, que celebra a Cristo muerto y resucitado, y que ha de ser fermento del «hombre nuevo» (Cfr 1 Cor 5, 6-8).

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios misericordioso, que, despojando a los santos fundadores de la Orden de los Siervos de María del hombre viejo, te dignaste formar en ellos un hombre nuevo conforme a tu imagen, concédenos, propicio, que nosotros, igualmente renovados, te ofrezcamos este sacrificio de reconciliación, agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 19, 27-29

Yo les aseguro que ustedes que han dejado todo para seguirme, recibirán cien veces más y heredarán la vida eterna.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Por la eficacia de este sacramento, te rogamos, Señor, que, a ejemplo de los santos fundadores de la Orden de los Siervos de María, nos conduzcas siempre por el camino de tu amor, y que la obra buena que empezaste en nosotros, la perfecciones, hasta el día en que se manifieste Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.