17 martes
Blanco
Feria
o LOS SIETE SANTOS FUNDADORES
DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS
DE LA VIRGEN MARÍA
MR pp. 683 y 926 [699 y 965] / Lecc. I p. 617
Hacia el año 1233 siete comerciantes florentinos se retiraron
al tranquilo monte Senario, para llevar una vida fraternal de
pobreza y penitencia, contemplando la pasión del Señor bajo
la protección de la santísima Virgen María. La gente los llamó
“Siervos de María” o “Servitas”.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 15, 5
El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz; tú, Señor, me
devuelves mi heredad.
ORACIÓN COLECTA
Señor, infunde bondadoso en nosotros el espíritu de piedad
con el que estos santos fundadores veneraron con tanto fervor a
la Madre de Dios, y condujeron a tu pueblo hacia ti. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Dios no le pone tentaciones a nadie.]
De la carta del apóstol Santiago 1, 12-18
Hermanos: Dichoso el hombre que sufre la tentación, porque
después de superarla, recibirá en premio la corona de la vida, que
Dios ha prometido a los que lo aman.
Que nadie diga, cuando sufre una tentación, que es Dios el que
lo tienta, porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni pone él
mismo a nadie en tentación. Más bien, cuando alguno es tentado,
es su propia concupiscencia la que lo arrastra y lo seduce. La
concupiscencia concibe y da a luz al pecado; y el pecado, cuando
madura, engendra la muerte.
No se equivoquen, queridos hermanos: Todo beneficio y todo
don perfecto viene de lo alto, del creador de la luz, en quien no
hay ni cambios ni sombras. Por su propia voluntad nos engendró
por medio del Evangelio, para que fuéramos, en cierto modo,
primicias de sus creaturas. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 93
R. Señor, dichoso aquel a quien tú educas.
Señor, dichoso aquel a quien tú educas y enseñas a cumplir
tus mandamientos; cuando lleguen las horas de desgracia, no
perderá el sosiego. R.
Jamás rechazará Dios a su pueblo ni dejará a los suyos sin amparo.
Hará justicia al justo y dará un porvenir al hombre honrado. R.
Cuando me hallaba al borde del sepulcro, tu amor, Señor, me
conservó la vida; cuando se multiplican mis problemas, en tus
consuelos hallo mi delicia. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y
haremos en él nuestra morada, dice el Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes.]
Del santo Evangelio según san Marcos 8, 14-21
En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la
barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar
pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: “Fíjense
bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes”.
Entonces ellos comentaban entre sí: “Es que no tenemos panes”.
Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: “¿Por qué están
comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni
acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué
tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan
cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes
entre cinco mil hombres?” Ellos le contestaron: “Doce”. Y añadió:
“¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete
panes entre cuatro mil?” Le respondieron: “Siete”. Entonces él
dijo: “¿Y todavía no acaban de comprender?” Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Sin duda era doloroso para Jesús
comprobar que sus discípulos, a pesar de su situación
privilegiada, estaban prácticamente al mismo nivel de
incomprensión que el resto de la gente. La cuestión
más difícil aquí es determinar qué quiere decir Él con
la palabra «levadura». Los judíos solían considerarla
como símbolo de hipocresía, caducidad o corrupción.
Por eso la pascua israelita debía celebrarse «con panes
ácimos», es decir, sin levadura. Lo mismo ha de decirse
de la pascua cristiana, que celebra a Cristo muerto
y resucitado, y que ha de ser fermento del «hombre
nuevo» (Cfr 1 Cor 5, 6-8).
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios misericordioso, que, despojando a los santos fundadores
de la Orden de los Siervos de María del hombre viejo, te dignaste
formar en ellos un hombre nuevo conforme a tu imagen, concédenos,
propicio, que nosotros, igualmente renovados, te ofrezcamos este
sacrificio de reconciliación, agradable a tus ojos. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 19, 27-29
Yo les aseguro que ustedes que han dejado todo para seguirme,
recibirán cien veces más y heredarán la vida eterna.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por la eficacia de este sacramento, te rogamos, Señor, que, a
ejemplo de los santos fundadores de la Orden de los Siervos de
María, nos conduzcas siempre por el camino de tu amor, y que
la obra buena que empezaste en nosotros, la perfecciones, hasta
el día en que se manifieste Jesucristo. Él, que vive y reina por
los siglos de los siglos.