4 miércoles
Rojo
Memoria anticipada en México,
SANTA ÁGUEDA, Virgen y Mártir
MR pp. 678 y 913 [693 y 952] / Lecc. I p. 569
Joven siciliana que dio la vida por Cristo en Catania, durante la
persecución del emperador Decio (251). Sus conciudadanos la
invocan con mucha confianza, especialmente en las erupciones
del volcán Etna. Su culto se extendió pronto por el Oriente
y el Occidente.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Qué hermosa eres, virgen de Cristo, porque fuiste digna de
recibir del Señor la corona de la virginidad perpetua.
ORACIÓN COLECTA
Te rogamos, Señor, que la santa virgen y mártir Águeda implore
para nosotros tu misericordia, ya que te fue siempre grata, tanto
por la fortaleza de su martirio como por el mérito de su virginidad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Soy yo, Señor, el que ha pecado. ¿Qué culpa tienen ellos, que
son las ovejas?]
Del segundo libro de Samuel 24, 2. 9-17
En aquellos días, el rey David dio a Joab y a los jefes del ejército
que estaban con él, esta orden: “Recorran todas las tribus de Israel,
desde la ciudad de Dan hasta la de Bersebá, para hacer el censo
de la población, a fin de que pueda yo saber cuánta gente tengo”.
Joab entregó al rey los resultados del censo: en Israel había
ochocientos mil hombres aptos para la guerra, y en Judá quinientos
mil. Pero a David le remordió la conciencia por haber mandado
hacer el censo y dijo al Señor: “He pecado gravemente; pero
tú, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque he cometido
una gran locura”.
Aquella misma noche el Señor le habló al profeta Gad, consejero
de David, y le dijo: “Ve a ver a David y dile que yo, el Señor, le
mando decir esto: ‘Te propongo tres castigos. Escoge uno y yo
lo realizaré’ ”.
Por la mañana, Gad se presentó ante David y le preguntó: “¿Qué
castigo prefieres; tres años de hambre en tu territorio; tres meses
de huir, perseguido por tus enemigos; o tres días de peste en tus
dominios? Piénsalo y dímelo, para que pueda yo contestarle al
Señor, que me ha enviado”.
David le respondió: “Estoy en un gran apuro. Pero prefiero
caer en manos de Dios, que es el Señor de la misericordia, que
en manos de los hombres”. Y escogió la peste.
Era la época de la cosecha del trigo, cuando el Señor envió la
peste sobre Israel, desde aquella misma mañana hasta el tiempo
señalado. Desde Dan hasta Bersebá murieron setenta mil hombres.
Pero, cuando el ángel del Señor había extendido ya su mano hacia
Jerusalén, para desatar ahí la peste, el Señor tuvo compasión y le
dijo: “¡Basta ya! Retira tu mano”. En ese momento, el ángel se
hallaba cerca de Jerusalén, en los campos de Arauná, el yebuseo.
Entonces el rey David, angustiado por el exterminio, oró así:
“Soy yo, Señor, el que ha pecado; soy yo, el pastor, quien ha obrado
mal. ¿Qué culpa tienen ellos, que son las ovejas? Castígame, pues,
a mí y a los míos”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 31
R. Perdona, Señor, nuestros pecados.
Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa y su pecado.
Dichoso aquel en el que Dios no encuentra ni delito ni engaño. R.
Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculté mi pecado. Te
confesé, Señor, mi gran delito y tú me has perdonado. R.
Por eso, en el momento de la angustia, que todo fiel te invoque,
y no lo alcanzarán las grandes aguas, aunque éstas se desborden. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y
ellas me siguen. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Todos honran a un profeta, menos los de su tierra.]
Del santo Evangelio según san Marcos 6, 1-6
En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus
discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en
la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con
asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde
le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es
éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José,
Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?”
Y estaban desconcertados.
Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los
de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí
ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las
manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente.
Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Los paisanos de Jesús no sólo
se sorprenden, sino hasta se escandalizan de su
impresionante sabiduría y de sus estupendos milagros,
pero no llegan a creen en Él. No logran entender que
el Mesías pueda provenir de un origen tan humilde.
Será la última vez que Jesús enseñe en una sinagoga
y –mientras cita a Jeremías 11, 21– da el adiós no
sólo a sus conciudadanos, sino también al judaísmo
oficial. De esta forma podrá empeñarse en la ardua
tarea de hacer crecer y madurar en la fe a sus más
cercanos colaboradores.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al proclamar, Señor, tu obra admirable en la santa virgen
Águeda, suplicamos humildemente a tu majestad que, así como te
agradaron sus méritos, así también te sea aceptable el desempeño
de nuestro servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Sal 26, 4
Lo único que pido al Señor, lo único que busco, es vivir en la
casa del Señor toda mi vida.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados por la participación de este divino don, te rogamos,
Señor Dios nuestro, que, a ejemplo de santa Águeda y llevando
en nuestro cuerpo los padecimientos de Jesús, nos esforcemos
por adherirnos sólo a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.