5 domingo
Blanco
DOMINGO DE PASCUA,
SOLEMNIDAD DE LA RESURRECCIÓN
DEL SEÑOR
[Se suprime la Conmemoración de
SAN VICENTE FERRER, Presbítero]
MR p. 339 [345] / Lecc. I p. 92. LH Todo propio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 138, 18. 5-6
He resucitado y estoy contigo, aleluya: has puesto tu
mano sobre mí, aleluya: tu sabiduría ha sido maravillosa,
aleluya, aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que por medio de tu Unigénito, vencedor
de la muerte, nos has abierto hoy las puertas de la vida
eterna, concede a quienes celebramos la solemnidad de
la resurrección del Señor, resucitar también en la luz de
la vida eterna, por la acción renovadora de tu Espíritu.
Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Hemos comido y bebido con Cristo resucitado.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 34a. 37-43
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: “Ya saben
ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en
Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo
Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret
y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los
oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de cuanto él hizo en Judea y en
Jerusalén. Lo mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo
resucitó al tercer día y concedió verlo, no a todo el pueblo,
sino únicamente a los testigos que él, de antemano, había
escogido: a nosotros, que hemos comido y bebido con él
después de que resucitó de entre los muertos.
Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de
que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. El
testimonio de los profetas es unánime: que cuantos creen
en él reciben, por su medio, el perdón de los pecados”.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 117
R. Este es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque
tu misericordia es eterna. Diga la casa de Israel: “Su
misericordia es eterna”. R.
La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es
nuestro orgullo. No moriré, continuaré viviendo para contar
lo que el Señor ha hecho. R.
La piedra que desecharon los constructores, es ahora la
piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un
milagro patente. R.
SEGUNDA LECTURA
[Busquen los bienes del cielo, donde está Cristo.]
De la carta del apóstol san Pablo a los colosenses 3, 1-4
Hermanos: Puesto que ustedes han resucitado con Cristo,
busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la
derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del
cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está
escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo,
vida de ustedes, entonces también ustedes se manifestarán
gloriosos, juntamente con él. Palabra de Dios.
O bien:
[Tiren la antigua levadura, pues Cristo, nuestro cordero
pascual, ha sido inmolado.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
5, 6b-8
Hermanos: ¿No saben ustedes que un poco de levadura
hace fermentar toda la masa? Tiren la antigua levadura,
para que sean ustedes una masa nueva, ya que son pan
sin levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha
sido inmolado.
Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua
levadura, que es de vicio y maldad, sino con el pan sin
levadura, que es de sinceridad y verdad. Palabra de Dios.
SECUENCIA: [Sólo el día de hoy es obligatoria; durante
la octava es opcional]
Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado,
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la vida,
triunfante se levanta.
“¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?”
“A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua”.
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. 1Cor 5, 7-8
R. Aleluya, aleluya.
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado;
celebremos, pues, la Pascua. R. Aleluya.
EVANGELIO***
[Él debía resucitar de entre los muertos.]
Del santo Evangelio según san Juan 20, 1-9
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro,
fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la
piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde
estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba,
y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos
dónde lo habrán puesto”.
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los
dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más
aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose,
miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo,
y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en
el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de
Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en
sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que
había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta
entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales
Jesús debía resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.
O bien:
[Ha resucitado e irá delante de ustedes a Galilea.]
Del santo Evangelio según san Mateo 28, 1-10
Transcurrido el sábado, al amanecer del primer día de la
semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver
el sepulcro. De pronto se produjo un gran temblor, porque
el ángel del Señor bajó del cielo y acercándose al sepulcro,
hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima de ella.
Su rostro brillaba como el relámpago y sus vestiduras eran
blancas como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él,
se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El ángel
se dirigió a las mujeres y les dijo: “No teman. Ya sé que
buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado,
como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde lo habían
puesto. Y ahora, vayan de prisa a decir a sus discípulos: ‘Ha
resucitado de entre los muertos e irá delante de ustedes a
Galilea; allá lo verán’. Eso es todo”.
Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de
temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los
discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y
las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo
adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan
a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me
verán”. Palabra del Señor.
O bien, en las misas vespertinas del domingo:
[Quédate con nosotros, porque ya es tarde.]
Del santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35
El mismo día de la resurrección, iban dos de los
discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a
unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo
que había sucedido.
Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y
comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos
estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: “¿De
qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?”
Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¿Eres tú
el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos
días en Jerusalén?” Él les preguntó: “¿Qué cosa?” Ellos
le respondieron: “Lo de Jesús el nazareno, que era un
profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo
el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo
entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron.
Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel,
y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas
cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro
grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada
al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando
que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron
que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron
al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres,
pero a él no lo vieron”.
Entonces Jesús les dijo: “¡Qué insensatos son ustedes y
qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los
profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera
todo esto y así entrara en su gloria?” Y comenzando por
Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos
los pasajes de la Escritura que se referían a él.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que
iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: “Quédate
con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer”.
Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa,
tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio.
Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él
se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: “¡Con
razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el
camino y nos explicaba las Escrituras!”
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén,
donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros,
los cuales les dijeron: “De veras ha resucitado el Señor y se
le ha aparecido a Simón”. Entonces ellos contaron lo que les
había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al
partir el pan. Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Llenos de gozo por la santa y gloriosa Resurrección
del Señor, supliquémosle con insistencia diciendo:
Rey vencedor, escúchanos.
R/. Rey vencedor, escúchanos.
1. A Cristo, que ha sido constituido Cabeza de la
Iglesia, pidámosle que conceda gozo y felicidad a
todos los fieles que celebran su triunfo. Roguemos
al Señor.
2. A Cristo, que ha otorgado el perdón y la paz
a los pecadores, supliquémosle que quienes han
regresado al camino del bien, perseveren en sus
buenos propósitos. Roguemos al Señor.
3. A Cristo, que ha inaugurado la resurrección
universal, pidámosle que alegre el corazón de los
hombres que aún desconocen los frutos de su victoria.
Roguemos al Señor.
4. A Cristo, que ha colmado de alegría a los pueblos
y los ha enriquecido con sus dones, pidámosle que
renueve la esperanza de los que sufren y lloran.
Roguemos al Señor.
5. A Cristo, que, con su gloriosa resurrección, ha
alegrado al mundo entero, pidámosle que nos conceda
la esperanza firme de compartir su triunfo y de resucitar
con Él a una vida nueva. Roguemos al Señor.
Señor Jesucristo, que en el cielo eres glorificado por
los ángeles y los santos y en la tierra eres enaltecido
y adorado por tu Iglesia, te pedimos que extiendas
tu diestra misericordiosa sobre este pueblo que tiene
puesta en ti toda su confianza. Tú, que vives y reinas,
inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Llenos de júbilo por el gozo pascual te ofrecemos, Señor,
este sacrificio, mediante el cual admirablemente renace y se
nutre tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO I de Pascua: El Misterio Pascual (en este día),
p. 499 [500]. En las Plegarias eucarísticas se utilizan los
textos propios.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN 1Cor 5, 7-8
Cristo, nuestro Cordero Pascual, ha sido inmolado.
Aleluya. Celebremos, pues, la Pascua, con el pan sin
levadura, que es de sinceridad y verdad. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios de bondad, protege paternalmente con amor
incansable a tu Iglesia, para que, renovada por los misterios
pascuales, pueda llegar a la gloria de la resurrección. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
BENDICIÓN SOLEMNE p. 338 [343].
Para despedir al pueblo, el diácono o, en su ausencia, el
mismo sacerdote canta o dice: Anuncien a todos la alegría
del Señor resucitado. Vayan en paz, aleluya, aleluya. O bien:
Pueden ir en paz, aleluya, aleluya. Todos responden: Demos
gracias a Dios, aleluya, aleluya. Esta fórmula de despedida
se utiliza durante toda la octava de Pascua.
DURANTE LA OCTAVA DE PASCUA:
• Se dice Gloria. • Después del Salmo Responsorial:
Secuencia [opcional], Lecc. I p. 208. • Prefacio I de Pascua
(en este día), p. 499 [500]. • Si se usa el Canon Romano,
se dice Reunidos en comunión, p. 557 [559], y Acepta,
Señor, p. 559 [561]. • En las otras Plegarias eucarísticas
también se dicen las partes propias para esta Misa. • La
despedida puede hacerse como en el día de Pascua, p.
340 [346].