18 miércoles
Morado
MIÉRCOLES DE CENIZA
Inicia el Tiempo de Cuaresma
MR p. 192 [202] / Lecc. I p. 696
Liturgia de las Horas: Volumen II, Semana IV del Salterio.
Día de Ayuno y de Abstinencia.
RITOS INICIALES Y LITURGIA DE LA PALABRA
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sab 11, 23. 24. 26
Tú, Señor, te compadeces de todos y no aborreces nada de lo
que has creado, aparentas no ver los pecados de los hombres,
para darles ocasión de arrepentirse, porque tú eres el Señor,
nuestro Dios.
Se omite el acto penitencial, que es sustituido por el rito de la
imposición de la ceniza.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, emprender este tiempo el combate
cristiano con santos ayunos, para que en el momento de combatir
contra las tentaciones, seamos fortalecidos con los auxilios de
la penitencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los
siglos de los siglos.
O bien:
Que el día de ayuno, con el que iniciamos, Señor, esta Cuaresma,
sea el principio de una verdadera conversión a ti, y que
nuestros actos de penitencia nos ayuden a vencer el espíritu
del mal. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por
los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Enluten su corazón y no sus vestidos.]
Del libro del profeta Joel 2, 12-18
Esto dice el Señor: “Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo
corazón, con ayunos, con lágrimas y llanto; enluten su corazón
y no sus vestidos.
Vuélvanse al Señor Dios nuestro, porque es compasivo y
misericordioso, lento a la cólera, rico en clemencia, y se conmueve
ante la desgracia.
Quizá se arrepienta, se compadezca de nosotros y nos deje
una bendición, que haga posibles las ofrendas y libaciones al
Señor, nuestro Dios.
Toquen la trompeta en Sión, promulguen un ayuno, convoquen
la asamblea, reúnan al pueblo, santifiquen la reunión, junten a
los ancianos, convoquen a los niños, aun a los niños de pecho.
Que el recién casado deje su alcoba y su tálamo la recién casada.
Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros
del Señor, diciendo: ‘Perdona, Señor, perdona a tu pueblo. No
entregues tu heredad a la burla de las naciones. Que no digan los
paganos: ¿Dónde está el Dios de Israel?’ ”
Y el Señor se llenó de celo por su tierra y tuvo piedad de su
pueblo. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 50
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate
de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y
purifícame de mis pecados. R.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes
mis pecados. Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus
ojos era malo. R.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para
cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni
retires de mí tu santo espíritu. R.
Devuélveme tu salvación, que regocija, y mantén en mí un alma
generosa. Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza. R.
SEGUNDA LECTURA
[Aprovechen este tiempo favorable para reconciliarse con Dios.]
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios 5,
20–6, 2
Hermanos: Somos embajadores de Cristo, y por nuestro
medio, es Dios mismo el que los exhorta a ustedes. En nombre
de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios. Al que
nunca cometió pecado, Dios lo hizo “pecado” por nosotros,
para que, unidos a él, recibamos la salvación de Dios y nos
volvamos justos y santos.
Como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no
echar su gracia en saco roto. Porque el Señor dice: En el tiempo
favorable te escuché y en el día de la salvación te socorrí. Pues
bien, ahora es el tiempo favorable; ahora es el día de la salvación.
Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Sal 94, 8
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan su
corazón”. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
EVANGELIO
[Tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.]
Del santo Evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado
de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres
para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con
su Padre celestial.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta,
como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para
que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su
recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa
tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna
quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas,
a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas
de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya
recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar,
entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está
allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos
hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la
gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su
recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza
y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando,
sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto,
te recompensará”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: • Hoy comienza la Cuaresma,
tiempo litúrgico “fuerte” de oración, de penitencia y
de compromiso al servicio de los hermanos, que es
necesario vivir teniendo la mirada puesta siempre en
Jesús que camina hacia su muerte y su resurrección.
Desde los orígenes, la Cuaresma se vive como el
tiempo de la preparación inmediata al bautismo, que
se administra o se renueva solemnemente durante la
Vigilia pascual… • El miércoles de Ceniza ha de ser un
día particular, caracterizado por un intenso espíritu
de recogimiento y de reflexión. El período cuaresmal,
que hoy iniciamos con el austero y significativo rito
de la imposición de la Ceniza, sea para todos una
renovada experiencia del amor misericordioso de
Cristo, que en la cruz derramó su sangre por nosotros:
«Conviértanse y crean en el Evangelio» (Mc 1, 15)… •
Recorriendo fielmente el austero itinerario cuaresmal,
podremos tomar conciencia de los peligros a los que
está expuesta nuestra vida espiritual y tendremos
fuerza para realizar, con alegría, nuestra vocación
cristiana. La Virgen María, que –después de compartir
la pasión dolorosa de su Hijo divino, experimentó la
alegría de la resurrección– nos acompañe en esta
Cuaresma hacia el misterio de la Pascua, revelación
suprema del amor de Dios. [Sintetizado de: BXVI,
Audiencia General, 21-II-2007].
BENDICIÓN DE LA CENIZA
Después de la homilía, el sacerdote, de pie y con las manos juntas,
dice:
Queridos hermanos, pidamos humildemente a Dios Padre que
bendiga con su gracia esta ceniza que, en señal de penitencia,
vamos a imponer sobre nuestra cabeza.
Y, después de un breve momento de oración en silencio, con las
manos extendidas, prosigue:
Señor Dios, que te apiadas de quien se humilla y te muestras
benévolo para quien se arrepiente, inclina piadosamente tu oído a
nuestras súplicas y derrama la gracia de tu bendición + sobre estos
siervos tuyos, que van a recibir la ceniza, para que, perseverando en
las prácticas cuaresmales, merezcan llegar, purificada su conciencia,
a la celebración del misterio pascual de tu Hijo. Él, que vive y
reina por los siglos de los siglos.
Y rocía la ceniza con agua bendita, sin decir nada.
IMPOSICIÓN DE LA CENIZA
Después el sacerdote impone la ceniza a todos los presentes que
se acercan a él, y dice a cada uno:
Conviértete y cree en el Evangelio. Mc 1, 15
O bien:
Recuerda que eres polvo y al polvo has de volver. Cfr. Gn 3, 19
Mientras tanto, se entona un canto apropiado. [O se usan
las Antífonas o el Responsorio de las páginas 194-195 del
MR]. Terminada la imposición de la ceniza, se concluye con
la oración universal.
No se dice Credo.
LITURGIA EUCARÍSTICA
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al ofrecer el sacrificio con el que iniciamos solemnemente la
Cuaresma, te rogamos, Señor, que por nuestras obras de penitencia
y de caridad nos veamos libres de los vicios y los malos deseos, para
que, purificados de todo pecado, merezcamos celebrar con fervor la
pasión de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Prefacio III o IV de Cuaresma, pp. 494-495 [495-496].
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 1, 2-3
El que día y noche medita la ley del Señor, al debido tiempo
dará su fruto.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que nos auxilien, Señor, los sacramentos que recibimos, para
que nuestro ayuno sea de tu agrado y nos aproveche como remedio
saludable. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Para la despedida, el sacerdote, de pie, vuelto hacia el pueblo y
extendiendo las manos sobre él, dice esta oración:
Derrama, propicio, Señor Dios, tu espíritu de arrepentimiento
sobre quienes se inclinan ante tu majestad, y que merezcan obtener,
por tu misericordia, el premio prometido a los que hacen penitencia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
La bendición e imposición de la ceniza puede hacerse también
sin Misa. En este caso, conviene celebrar antes la liturgia de la
Palabra, usando el canto de entrada, la oración colecta, y las
lecturas con sus cánticos, como en la Misa. Enseguida se tienen
la homilía y la bendición e imposición de la ceniza. El rito se
concluye con la oración universal, la bendición y la despedida
de los fieles.