21 sábado
Morado
FERIA DESPUÉS DE CENIZA
o SAN PEDRO DAMIÁN, Obispo y Doctor de la Iglesia.
Sólo Conmemoración.
MR pp. 684 y 199 [700 y 208] / Lecc. I p. 704
Nació en Ravena (1007) y vivió una vida de ermitaño en Fuente
Avellana, antes de convertirse en el colaborador de los Papas
para promover la reforma en la Iglesia. Fue cardenal-obispo de
Ostia (1057), encargado de muchas legaciones pontificias en Italia,
Francia y Alemania, durante las cuales luchó con energía para
devolverle al clero su dignidad, y a la Iglesia su libertad (+1072).
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 68, 17
Escúchanos, Señor, porque grande es tu misericordia; por tu
ternura, Señor, vuelve a nosotros tus ojos.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Dios todopoderoso, seguir las enseñanzas y ejemplos
del obispo san Pedro Damián, para que, prefiriendo en todo a
Cristo, estemos siempre entregados al servicio de tu Iglesia, y así
lleguemos al gozo de la luz eterna. Por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Cuando compartas tu pan con el hambriento, brillará tu luz en
las tinieblas.]
Del libro del profeta Isaías 58, 9-14
Esto dice el Señor: “Cuando renuncies a oprimir a los demás y
destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva; cuando
compartas tu pan con el hambriento y sacies la necesidad del
humillado, brillará tu luz en las tinieblas y tu oscuridad será como
el mediodía. El Señor te dará reposo permanente; en el desierto
saciará tu hambre y dará vigor a tu cuerpo; serás como un huerto
bien regado, como un manantial cuyas aguas no se agotan.
Construirás sobre tus viejas ruinas y edificarás sobre cimientos
muy antiguos; te llamarán reparador de brechas y restaurador de
hogares derruidos.
Si detienes tus pasos para no violar el sábado y no tratas tus
negocios en mi día santo, si llamas al sábado tu delicia y lo
consagras a la gloria del Señor, si lo honras absteniéndote de
viajes, de buscar tu interés, de tratar tus asuntos, entonces el Señor
será tu delicia. Te asentaré sobre mis montañas, te haré gustar la
herencia de tu padre Jacob”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 85
R. Señor, enséñame a seguir fielmente tus caminos.
Presta, Señor, oídos a mi súplica, pues soy un pobre, lleno de
desdichas. Protégeme, Señor, porque te amo; salva a tu servidor,
que en ti confía. R.
Ten compasión de mí, pues clamo a ti, Dios mío, todo el día,
y ya que a ti, Señor, levanto el alma, llena a este siervo tuyo de
alegría. R.
Puesto que eres, Señor, bueno y clemente y todo amor con
quien tu nombre invoca, escucha mi oración y a mi súplica da
respuesta pronta. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Ez 33, 11
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva,
dice el Señor. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
EVANGELIO
[No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.]
Del santo Evangelio según san Lucas 5, 27-32
En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano, llamado Leví
(Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos,
y le dijo: “Sígueme”. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús,
y estaban a la mesa, con ellos, un gran número de publicanos y
otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los
discípulos, diciéndoles: “¿Por qué comen y beben con publicanos
y pecadores?” Jesús les respondió: “No son los sanos los que
necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a
los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan”. Palabra
del Señor.
REFLEXIÓN: El evangelio desenmascara el modo de
proceder de los engreídos escribas y fariseos, que vivían
muy satisfechos de sí mismos y de su puritanismo
estéril. Para ellos suponía un insoportable escándalo
la participación de Jesús y de sus discípulos en el
banquete que el recién convertido recaudador de
impuestos organiza con la asistencia de varios de
sus compañeros. En casa de Leví, Jesús –el Médico
Divino– es contundente: «No son los sanos los que
necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido
a llamar a los justos, sino a los pecadores».
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y de alabanza y
concédenos que, purificados por su eficacia, podamos ofrecerte el
afecto de un corazón grato a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 9, 13
Misericordia quiero y no sacrificios, dice el Señor; pues no he
venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Reanimados por este don de vida celestial, te rogamos, Señor,
que lo que en esta vida es sacramento para nosotros, se nos convierta
en remedio de eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Muéstrate propicio, Señor, a tu pueblo, dichoso de haberse
acercado a estos santos misterios, para que, habiendo confiado en
tu protección, ningún peligro nos aflija. Por Jesucristo, nuestro Señor
ACTIVIDAD DIOCESANA
Congreso Renovación Carismática