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21 de febrero del 2026

21 sábado
Morado

FERIA DESPUÉS DE CENIZA o SAN PEDRO DAMIÁN, Obispo y Doctor de la Iglesia. Sólo Conmemoración.
MR pp. 684 y 199 [700 y 208] / Lecc. I p. 704

Nació en Ravena (1007) y vivió una vida de ermitaño en Fuente Avellana, antes de convertirse en el colaborador de los Papas para promover la reforma en la Iglesia. Fue cardenal-obispo de Ostia (1057), encargado de muchas legaciones pontificias en Italia, Francia y Alemania, durante las cuales luchó con energía para devolverle al clero su dignidad, y a la Iglesia su libertad (+1072).

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 68, 17

Escúchanos, Señor, porque grande es tu misericordia; por tu ternura, Señor, vuelve a nosotros tus ojos.

ORACIÓN COLECTA

Concédenos, Dios todopoderoso, seguir las enseñanzas y ejemplos del obispo san Pedro Damián, para que, prefiriendo en todo a Cristo, estemos siempre entregados al servicio de tu Iglesia, y así lleguemos al gozo de la luz eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Cuando compartas tu pan con el hambriento, brillará tu luz en las tinieblas.]
Del libro del profeta Isaías 58, 9-14
Esto dice el Señor: “Cuando renuncies a oprimir a los demás y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva; cuando compartas tu pan con el hambriento y sacies la necesidad del humillado, brillará tu luz en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía. El Señor te dará reposo permanente; en el desierto saciará tu hambre y dará vigor a tu cuerpo; serás como un huerto bien regado, como un manantial cuyas aguas no se agotan.
Construirás sobre tus viejas ruinas y edificarás sobre cimientos muy antiguos; te llamarán reparador de brechas y restaurador de hogares derruidos.
Si detienes tus pasos para no violar el sábado y no tratas tus negocios en mi día santo, si llamas al sábado tu delicia y lo consagras a la gloria del Señor, si lo honras absteniéndote de viajes, de buscar tu interés, de tratar tus asuntos, entonces el Señor será tu delicia. Te asentaré sobre mis montañas, te haré gustar la herencia de tu padre Jacob”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 85

R. Señor, enséñame a seguir fielmente tus caminos.
Presta, Señor, oídos a mi súplica, pues soy un pobre, lleno de desdichas. Protégeme, Señor, porque te amo; salva a tu servidor, que en ti confía. R.
Ten compasión de mí, pues clamo a ti, Dios mío, todo el día, y ya que a ti, Señor, levanto el alma, llena a este siervo tuyo de alegría. R.
Puesto que eres, Señor, bueno y clemente y todo amor con quien tu nombre invoca, escucha mi oración y a mi súplica da respuesta pronta. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Ez 33, 11

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. No quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva, dice el Señor. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

EVANGELIO

[No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.]
Del santo Evangelio según san Lucas 5, 27-32
En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano, llamado Leví (Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús, y estaban a la mesa, con ellos, un gran número de publicanos y otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los discípulos, diciéndoles: “¿Por qué comen y beben con publicanos y pecadores?” Jesús les respondió: “No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: El evangelio desenmascara el modo de proceder de los engreídos escribas y fariseos, que vivían muy satisfechos de sí mismos y de su puritanismo estéril. Para ellos suponía un insoportable escándalo la participación de Jesús y de sus discípulos en el banquete que el recién convertido recaudador de impuestos organiza con la asistencia de varios de sus compañeros. En casa de Leví, Jesús –el Médico Divino– es contundente: «No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y de alabanza y concédenos que, purificados por su eficacia, podamos ofrecerte el afecto de un corazón grato a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 9, 13

Misericordia quiero y no sacrificios, dice el Señor; pues no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Reanimados por este don de vida celestial, te rogamos, Señor, que lo que en esta vida es sacramento para nosotros, se nos convierta en remedio de eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO

Muéstrate propicio, Señor, a tu pueblo, dichoso de haberse acercado a estos santos misterios, para que, habiendo confiado en tu protección, ningún peligro nos aflija. Por Jesucristo, nuestro Señor

ACTIVIDAD DIOCESANA

Congreso Renovación Carismática