6 viernes
Rojo
Memoria,
SAN PABLO MIKI Y COMPAÑEROS MÁRTIRES,
o conmemoración de SAN MATEO
CORREA MAGALLANES
Mártir Mexicano *
MR pp. 679 y 878 [695 y 917] / Lecc I p. 577
El 5 de febrero de 1597, en Nagasaki (Japón) fueron crucificados
veintiséis cristianos (misioneros jesuitas y franciscanos, religiosos
japoneses, como Pablo Miki, y diecisiete laicos: catequistas,
intérpretes, médicos y niños). Sonriendo y cantando sufrieron el
martirio. (Entre ellos estaba san Felipe de Jesús).
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Apoc 7, 14; Dn 3, 95
Estos son los que han pasado por la gran persecución, y han
lavado su túnica con la sangre del Cordero. Entregaron sus cuerpos
a los suplicios por Dios y obtuvieron una corona eterna.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, fortaleza de los santos, que por medio de la cruz
te dignaste llamar a la gloria a los santos mártires Pablo Miki y
compañeros, concédenos, por su intercesión, que mantengamos
firmemente hasta la muerte la fe que profesamos. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[David amaba con toda el alma a su creador y le entonaba
canciones de alabanza.]
Del libro del Eclesiástico (Sirácide) 47, 2-13
Como se aparta la grasa para los sacrificios, así fue escogido
David entre los hijos de Israel. Él jugaba con leones, como si
fueran cabritos y con osos, como si fueran corderos. Joven aún,
mató al gigante y lavó la deshonra de su pueblo: hizo girar su
honda y de una pedrada derribó la soberbia de Goliat. Porque
invocó al Dios altísimo, él le dio fuerza a su brazo para aniquilar
a aquel poderoso guerrero y restaurar el honor de su pueblo. Por
eso celebraban con canciones su victoria sobre diez mil enemigos,
y lo bendecían en nombre del Señor.
Ya cuando era rey, peleó con todos sus enemigos y los derrotó.
Aniquiló a los filisteos y quebrantó su poder para siempre.
Por todos sus éxitos daba gracias al Dios altísimo y lo glorificaba.
Amaba con toda el alma a su creador y le entonaba canciones de
alabanza. Instituyó salmistas para el servicio del altar, que con
sus voces hicieron armoniosos los cantos. Celebró con esplendor
las fiestas y organizó el ciclo de las solemnidades. El santuario
resonaba desde el alba con alabanzas al nombre del Señor.
El Señor le perdonó sus pecados y consolidó su poder para
siempre. Le prometió una dinastía perpetua y le dio un trono glorioso
en Israel. Por sus méritos le sucedió un hijo sabio, que vivió en paz:
Salomón fue rey en tiempos tranquilos, porque Dios pacificó
sus fronteras; le construyó un templo al Señor y le dedicó un
santuario eterno. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 17
R. Bendito sea Dios, mi salvador.
Perfecto es el camino del Señor y firmes sus promesas. Quien
al Señor se acoge en él halla defensa. R.
Bendito seas, Señor, que me proteges; que tú, mi salvador
seas bendecido. Te alabaré, Señor, ante los pueblos y elevaré mi
voz, agradecido. R.
Tú concediste al rey grandes victorias y con David, tu ungido,
y con su estirpe siempre has mostrado, Señor, misericordia. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 8, 15
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón
bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado.]
Del santo Evangelio según san Marcos 6, 14-29
En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido
tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el
Bautista había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros
decían que era Elías; y otros, que era un profeta, comparable a
los antiguos. Pero Herodes insistía: “Es Juan, a quien yo le corté
la cabeza, y que ha resucitado”.
Herodes había mandado apresar a Juan y lo había metido y
encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías,
esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido
tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo
mandó encarcelar.
Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle
la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto
a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía
custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero
le gustaba escucharlo.
La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte,
a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de
su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y
su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey
le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo
daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque
sea la mitad de mi reino”.
Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?” Su madre le
contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente
junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una
charola, la cabeza de Juan el Bautista”.
El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los
convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó
a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo
decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó
a la joven y ella se la entregó a su madre.
Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger
el cadáver y lo sepultaron. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: La muerte del Bautista –consecuencia de
un capricho rastrero y pasional– adquiere un destacado
valor de «signo» al ser situada por san Marcos entre
la misión de los Doce y su exitoso regreso. Es un
anuncio de la suerte que habrán de correr quienes
se entreguen al servicio de la «Buena Nueva». Nos
encontramos ante un hiriente contraste entre el lujo
y la frivolidad de un disoluto y la digna austeridad de
un inquebrantable testigo de la verdad. Constatamos,
además, un estrecho paralelismo entre Jesús y el
Bautista, ambos venerados por los sencillos y temidos
por los poderosos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Padre santo, las ofrendas que te presentamos en la
conmemoración de san Pablo Miki y compañeros mártires y a
nosotros tus siervos concédenos permanecer siempre firmes en
la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 12, 4
Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que
los matan.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados con el pan del cielo y hechos un solo cuerpo en
Cristo, concédenos, Señor, que nunca nos apartemos de su amor
y que, a ejemplo de san Pablo Miki y compañeros mártires, lo
superemos todo con valentía por él, que tanto nos amó. Él, que
vive y reina por los siglos de los siglos.
* SAN MATEO CORREA MAGALLANES
Nació en Tepechitlán, (Diócesis de Zacatecas), el
23 de julio de 1866. Párroco de Valparaíso, Zac. El
Padre Mateo cumplió fielmente las obligaciones de
su sacerdocio: evangelizar y servir a los más pobres,
obedecer a su obispo, unirse a Cristo Sacerdote y
Víctima, especialmente al convertirse en mártir a causa
del sello sacramental.
Fue perseguido continuamente y hecho prisionero
varias veces, la última vez fue cuando iba a auxiliar
a una persona enferma. Lo detuvieron algunos días
en Fresnillo, Zac., y fue llevado después a Durango.
Allí le pidió el general que confesara a unos presos y
después le exigió que le revelara lo que había sabido
en confesión, o de lo contrario le mataría.
El señor Cura Correa respondió con dignidad: «Puede
usted hacerlo, pero no ignore que un sacerdote debe
guardar el secreto de la confesión. Estoy dispuesto
a morir». Fue fusilado en el campo, a las afueras de
la ciudad de Durango, el 6 de febrero de 1927 y así
inició su verdadera vida aquel párroco abnegado
y bondadoso.
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