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10 de febrero del 2026
10 martes
Rojo / Blanco

Memoria, SAN JOSÉ SÁNCHEZ DEL RÍO, Mártir Mexicano * o SANTA ESCOLÁSTICA, Virgen.
MR p. 883 [922] [Oración Colecta propia] / Lecc. I p. 591

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sab 10, 12

El Señor le concedió un duro combate, para que supiera vencer, porque la sabiduría es más poderosa que todo.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que otorgaste la palma del martirio a San José Sánchez del Río al profesar y defender con su sangre la fe en Cristo, Rey del Universo. Concédenos, por su intercesión, alcanzar la gracia de ser como él: fuertes en la fe, seguros en la esperanza y constantes en la caridad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Que noche y día estén abiertos tus ojos sobre este templo. Oye la súplica de tu pueblo, Israel.]
Del primer libro de los Reyes 8, 22-23. 27-30
El día de la dedicación del templo, Salomón, de pie ante el altar del Señor y en presencia de toda la asamblea de Israel, levantó los brazos al cielo y dijo esta oración:
“Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos, ni aquí abajo en la tierra. Tú eres fiel a la alianza que hiciste con tus siervos, y les muestras tu misericordia, cuando cumplen de todo corazón tu voluntad.
Si ni el cielo infinito te puede contener, ¿cómo va a ser posible, Señor, que vivas en medio de los hombres y habites en esta casa que yo te he construido? Pero ciertamente atenderás a la oración de tu siervo y a su plegaria, Señor, Dios mío, y oirás el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti: Que noche y día estén abiertos tus ojos sobre este templo, sobre este lugar, del cual has dicho: ‘Yo estaré ahí’. Escucha la oración que tu siervo te dirige en este sitio.
Oye, pues, Señor, la súplica de este siervo tuyo y de tu pueblo, Israel. Cuando oren en este lugar, escúchalos desde el cielo, en donde tienes tu morada. Escúchanos y perdónanos”.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 83

R. Qué agradable, Señor, es tu morada. Anhelando los atrios del Señor se consume mi alma. Todo mi ser de gozo se estremece y el Dios vivo es la causa. R.
Hasta el gorrión encuentra casa y la golondrina un lugar para su nido, cerca de tus altares, Señor de los ejércitos, Dios mío. R.
Dichosos los que viven en tu casa, te alabarán para siempre; dichosos los que encuentran en ti su fuerza, pues caminarán cada vez con más vigor. R.
Pues un día en tus atrios vale más que mil fuera de ellos, y yo prefiero el umbral de la casa de mi Dios al lujoso palacio del perverso. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Sal 118, 36. 29

R. Aleluya, aleluya. Inclina, Dios mío, mi corazón a tus preceptos y dame la gracia de cumplir tu voluntad. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Ustedes anulan la palabra de Dios con las tradiciones de los hombres.]
Del santo Evangelio según san Marcos 7, 1-13
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras, y no siguen la tradición de nuestros mayores?” (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas). Jesús les contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”. Después añadió: “De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. El que maldiga a su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: ‘Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre’. Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: Citando al profeta Isaías, Jesús contraataca con desusada firmeza la manera en que los fariseos solían interpretar las tradiciones judías (Cfr. Is, 29, 13). Cualquier práctica que desvirtúe un precepto divino es simplemente falsa e ineficaz. No es que deban ser condenadas las manifestaciones de una normal piedad popular, pero éstas han de estimarse en su justo valor. Con su enseñanza y con su ejemplo Jesús desea introducirnos en el mundo nuevo de una «fe» auténtica y coherente. Así lograremos, a fin de cuentas, superar los formalismos externos y vacíos (Cfr. Jn 4, 23).

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que te sean aceptables, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de tu mártir san José Sánchez del Río y que agraden a tu majestad, del mismo modo que fue preciosa ante ti la efusión de su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 10, 39

Quien pierda su vida por mí, dice el Señor, la salvará para siempre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el santo sacramento que recibimos, Señor, nos comunique aquella fortaleza de espíritu que hizo a tu mártir José Sánchez del Río fiel en tu servicio y victorioso en su pasión. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* SAN JOSÉ SÁNCHEZ DEL RÍO

Con la fórmula oficial de canonización del joven mártir michoacano José Sánchez del Río, pronunciada por el Papa Francisco el domingo 16 de octubre de 2016 en la Plaza de San Pedro –dentro del Jubileo extraordinario de la Misericordia– México llega a contar ahora con 32 Santos. El Sumo Pontífice latinoamericano ordenó que el ‘niño cristero’ sea inscrito en el Elenco de los Santos y autorizó que todos los cristianos lo invoquen como tal, en una misa en la cual elevó al honor de los altares a otros seis beatos, entre ellos el ‘cura gaucho’ argentino José Gabriel Brochero. Joselito, como se le llama también de cariño, nació el 28 de marzo de 1913 en Sahuayo. Cuando en 1926 estalló la así llamada “Guerra Cristera”, sus hermanos se unieron a las fuerzas rebeldes al régimen, violento y anticristiano, que se había instaurado en el país. También José, con permiso de sus padres, decidió unírseles, en trabajos que no implicaban el uso de las armas. El 25 de enero de 1928, en el curso de una violenta batalla, fue capturado y llevado a su ciudad natal, donde fue encarcelado en la iglesia parroquial, que había sido profanada y devastada por los federales. Le hicieron la propuesta de huir para evitar la condena a muerte, pero él la rechazó.

Durante su detención –y con el fin de hacerlo renegar de su fe para que pudiera salvarse– fue torturado y obligado a asistir al ahorcamiento de otro muchacho que estaba prisionero con él. Entonces le desollaron las plantas de los pies y lo obligaron a caminar hasta el cementerio. Allí, puesto ante la fosa donde sería enterrado, lo apuñalaron sin darle muerte, pidiéndole de nuevo que renegara de su fe. Pero José, cada vez que lo herían, gritaba: ‘¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!’. Por último, fue ejecutado con un disparo de arma de fuego. Era el 10 de febrero de 1928”. Tenía casi 15 años de edad. Tres días antes había escrito a su madre: ‘Resígnate a la voluntad de Dios. Yo muero contento porque muero al lado de nuestro Señor. En el cielo nos veremos’. El 20 de noviembre de 2005 había sido beatificado en la ciudad de Guadalajara por mandato de Benedicto XVI, junto con otros 11 siervos de Dios, encabezados por Anacleto González Flores y compañeros mártires.