Lectura del Día

Lecturas










13 de febrero del 2026

13 viernes
Verde

Feria o Misa por los Religiosos
MR p. 1061 [1106] / Lecc. I p. 603

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 36, 3-4

Pon tu esperanza en Dios, practica el bien y vivirás tranquilo en esta tierra. Busca en él tu alegría y te dará el Señor cuanto deseas.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que inspiras y llevas a término todo buen propósito, conduce a tus hijos por el camino de la salvación eterna y haz que quienes, dejándolo todo, se consagraron totalmente a ti siguiendo a Cristo y renunciando a lo mundano, en espíritu de pobreza y humildad de corazón te sirvan fielmente a ti y a sus hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Israel se separó de la casa de David.]
Del primer libro de los Reyes 11, 29-32; 12, 19
En aquel tiempo, Jeroboam, siervo de Salomón, salió de Jerusalén y se encontró por el camino al profeta Ajías, de Silo, que llevaba puesto un manto nuevo.
Estaban los dos solos en el campo. Ajías tomó su manto, lo rasgó en doce pedazos y le dijo a Jeroboam: “Toma diez pedazos, pues el Señor, Dios de Israel, te manda decir: ‘Voy a desgarrar el reino de Salomón. A ti te daré diez tribus, y a Salomón solamente le dejaré una en consideración a David, mi siervo, y a Jerusalén, la ciudad que elegí entre todas las tribus de Israel’ ”. Y desde entonces hasta el día de hoy, Israel se separó de la casa de David. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 80

R. Israel, yo soy tu Dios: cumple mis mandatos. No tendrás otro Dios fuera de mí, ni adorarás a dioses extranjeros.
Pues yo, el Señor, soy el Dios tuyo, el que te sacó de Egipto, tu destierro. R.
Pero Israel no oyó mi voz y mi pueblo no quiso obedecerme. Los entregué, por eso, a sus caprichos y los dejé vivir como quisiesen. R.
¡Ojalá que mi pueblo me escuchara y cumpliera Israel con mis mandatos! Yo, al punto, humillaría a sus enemigos y sentirían mi mano sus contrarios. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Hech 16, 14

R. Aleluya, aleluya. Abre, Señor, nuestros corazones, para que comprendamos las palabras de tu Hijo. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.]
Del santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37
En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “¡Effetá!” (que quiere decir “¡Ábrete!”). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: “¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: La salvación mesiánica sigue actuando más allá de las fronteras de Israel. Mientras va atravesando la región de la Decápolis, Jesús cura –gracias a la reiterada insistencia de sus familiares– a un «sordomudo». Como el mejor de los médicos, Él realiza este milagro en forma muy distinta a lo habitual. Lo hace por medio de un rito muy cuidado, muy personalizado y, podríamos llegar a decir, casi hasta “sacramental”. Este texto evoca, de alguna manera, las antiguas ceremonias de iniciación cristiana, y en especial las del Bautismo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Por estos santos dones que te presentamos, santifica, Señor, a tus siervos que has congregado en tu nombre, a fin de que, cumpliendo con fidelidad sus votos, te sirvan con un corazón sincero. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Apoc 22, 17. 20

El Espíritu y la esposa dicen: Ven. Amén. Ven, Señor Jesús.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

A quienes tu amor ha congregado y hecho partícipes de un mismo pan, concédeles, Señor, ayudarse y animarse mutuamente en la práctica de la caridad y de las buenas obras, para que, con una vida santa, den en todas partes testimonio eficaz de Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.