12 domingo
Blanco
II DOMINGO DE PASCUA
MR p. 347 [353] / Lecc. I p. 98. Semana II del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA 1 Pe 2, 2
Como niños recién nacidos, anhelen una leche pura y
espiritual que los haga crecer hacia la salvación. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios de eterna misericordia, que reanimas la fe de este
pueblo a ti consagrado con la celebración anual de las fiestas
pascuales, aumenta en nosotros los dones de tu gracia, para
que todos comprendamos mejor la excelencia del bautismo
que nos ha purificado, la grandeza del Espíritu que nos ha
regenerado y el precio de la Sangre que nos ha redimido.
Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Los creyentes vivían unidos y todo lo tenían en común.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 42-47
En los primeros días de la Iglesia, todos los hermanos
acudían asiduamente a escuchar las enseñanzas de los
apóstoles, vivían en comunión fraterna y se congregaban
para orar en común y celebrar la fracción del pan. Toda la
gente estaba llena de asombro y de temor, al ver los milagros
y prodigios que los apóstoles hacían en Jerusalén.
Todos los creyentes vivían unidos y lo tenían todo en
común. Los que eran dueños de bienes o propiedades los
vendían, y el producto era distribuido entre todos, según
las necesidades de cada uno. Diariamente se reunían en el
templo, y en las casas partían el pan y comían juntos, con
alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y toda la
gente los estimaba. Y el Señor aumentaba cada día el número
de los que habían de salvarse. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 117
R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
Diga la casa de Israel: “Su misericordia es eterna”. Diga
la casa de Aarón: “Su misericordia es eterna”. Digan los que
temen al Señor: “Su misericordia es eterna”. R.
Querían a empujones derribarme, pero Dios me ayudó.
El Señor es mi fuerza y mi alegría, en el Señor está mi
salvación. R.
La piedra que desecharon los constructores, es ahora la
piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un
milagro patente. Este es el día del triunfo del Señor, día de
júbilo y de gozo. R.
SEGUNDA LECTURA
[La resurrección de Cristo nos da la esperanza de una vida
nueva.]
De la primera carta del apóstol san Pedro 1, 3-9
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por
su gran misericordia, porque al resucitar a Jesucristo de entre
los muertos, nos concedió renacer a la esperanza de una
vida nueva, que no puede corromperse ni mancharse y que
él nos tiene reservada como herencia en el cielo. Porque
ustedes tienen fe en Dios, él los protege con su poder, para
que alcancen la salvación que les tiene preparada y que él
revelará al final de los tiempos.
Por esta razón, alégrense, aun cuando ahora tengan que
sufrir un poco por adversidades de todas clases, a fin de que
su fe, sometida a la prueba, sea hallada digna de alabanza,
gloria y honor, el día de la manifestación de Cristo. Porque la
fe de ustedes es más preciosa que el oro, y el oro se acrisola
por el fuego.
A Cristo Jesús ustedes no lo han visto y, sin embargo, lo
aman; al creer en él ahora, sin verlo, se llenan de una alegría
radiante e indescriptible, seguros de alcanzar la salvación de
sus almas, que es la meta de la fe. Palabra de Dios.
SECUENCIA opcional pág.79 [202]
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 20, 29
R. Aleluya, aleluya.
Tomás, tú crees, porque me has visto. Dichosos los que
creen sin haberme visto, dice el Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Ocho días después, se les apareció Jesús.]
Del santo Evangelio según san Juan 20, 19-31
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas
las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos,
por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y
les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las
manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor,
se llenaron de alegría.
De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como
el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después
de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban al Espíritu
Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán
perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán
sin perdonar”.
Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no
estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos
le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si
no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi
dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en
su costado, no creeré”.
Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a
puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó
de nuevo en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con
ustedes”. Luego le dijo a Tomás: “Aquí están mis manos;
acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y
no sigas dudando, sino cree”. Tomás le respondió: “¡Señor
mío y Dios mío!” Jesús añadió: “Tú crees porque me has
visto; dichosos los que creen sin haber visto”.
Otras muchas señales milagrosas hizo Jesús en presencia
de sus discípulos, pero no están escritas en este libro. Se
escribieron éstas para que ustedes crean que Jesús es el
Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida
en su nombre. Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Llenos de gozo por la santa resurrección del Señor
–purificados nuestros sentimientos y renovado
nuestro espíritu– supliquemos al Señor, diciendo:
Rey vencedor, escúchanos.
R. Rey vencedor, escúchanos.
1. A Cristo, que ha vencido la muerte y ha destruido
el pecado, pidámosle que todos los cristianos sean
siempre fieles a las promesas del bautismo que
renovaron en la noche santa de Pascua. Roguemos
al Señor.
2. A Cristo, que ha otorgado el perdón y la paz a los
pecadores, supliquémosle que quienes han regresado
al camino de la vida conserven los dones que la
misericordia del Padre les ha restituido. Roguemos
al Señor.
3. A Cristo, que ha dado al mundo la vida verdadera
y ha renovado toda la creación, pidámosle por los
que –por no creer en su triunfo– viven sin esperanza.
Roguemos al Señor.
4. A Cristo, que ha colmado de alegría a los pueblos
y los ha enriquecido con sus dones, pidámosle que
renueve la confianza de los que sufren y lloran.
Roguemos al Señor.
5. A Cristo, que anunció la alegría a las mujeres y
–por medio de las mujeres a los apóstoles– pidámosle
por los que nos hemos reunido para celebrar su
triunfo. Roguemos al Señor.
Señor, Dios nuestro, que en tu gran misericordia
nos has hecho nacer de nuevo para una esperanza
viva, escucha nuestra oración y acrecienta en nosotros
la fe, para que –creyendo en tu Hijo sin haberlo visto–
consigamos, la salvación de nuestras almas. Por
Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina, por los
siglos de los siglos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, las ofrendas de tu pueblo (y de los recién
bautizados), para que, renovados por la confesión de tu
nombre y por el bautismo, consigamos la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 20, 27
Jesús dijo a Tomás: Acerca tu mano, toca los agujeros que
dejaron los clavos y no seas incrédulo, sino creyente. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios todopoderoso, concédenos que la gracia recibida
en este sacramento pascual permanezca siempre en nuestra
vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, p. 338 [602].
* SAN DAVID URIBE VELASCO
Mártir Mexicano
Nació en Buenavista de Cuéllar, Gro. (Diócesis
de Chilapa), el 29 de diciembre de 1889. Párroco
de Iguala, Gro. (Diócesis de Chilapa). Ejerció
ejemplarmente su ministerio en una región atacada
por la masonería, el protestantismo y un grupo de
cismáticos. El militar que le apresó le propuso toda
clase de garantías y libertad si aceptaba las leyes
y el ser obispo de la Iglesia cismática creada por el
Gobierno de la República, pero el Padre David reafirmó
lo que había escrito un mes antes, y que revela toda
la fuerza de su fe y de su fidelidad: «Si fui ungido
con el óleo santo que me hace ministro del Altísimo,
¿por qué no ser ungido con mi sangre en defensa de
las almas redimidas con la sangre de Cristo? !Qué
felicidad morir en defensa de los derechos de Dios!
¡Morir antes que desconocer al Vicario de Cristo!» Ya
en la prisión escribió sus últimas palabras: «Declaro
que soy inocente de los delitos que se me acusa. Estoy
en las manos de Dios y de la Virgen de Guadalupe.
Pido perdón a Dios y perdono a mis enemigos; pido
perdón a los que haya ofendido». Llegado a un lugar
cercano a la estación de San José Vistahermosa, Mor.
(Diócesis de Cuernavaca), fue sacrificado con un tiro
en la nuca el 12 de abril de 1927.
http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20000521_uribe-velasco_sp.html